"empiezo a no simpatizar con la cultura blogger"
martes, febrero 28, 2006
Ocaso de María, mi guitarra
"Lo que pasó es que ya está viejita y yo justo me compré un cavaquinho que es un instrumento brasilero muy lindo.
De nombre le puse Gilberto, en honor a un cantante de bossa que me gusta mucho.
Se vé que entonces María se puso un poco triste, porque se sintió desplazada.
Una tarde de calor, habiamos vuelto de la playa y estabamos tomando unas cervezas heladas en el balconcito. Asi que mientras los chicos se iban bañando, yo invité a Gilberto a cantar una canción del viejo Tim Maia, así que me recosté en la cama paraguaya y empezamos: "...yyy Eeeeu, gostava tanto de voceeeeee...", promediaba la segunda estrofa cuando María no lo soportó más. Es que tantas canciones habiamos cantado juntos... tantas alegrías y penas nos habiamos dedicado, que no aguantó verme con mi nuevo amigo brasilero. Y se dejó caer al vacío fatal...
Yo la alcancé a ver por el rabillo del ojo, y aunque estiré el brazo desesperado, no logré salvarla (todavía me castigo por eso).
Deje a un costado a Gilberto y la tomé entre mis brazos... estaba toda quebrada, de cuerpo y alma.
Y yo tan enfurecido que de los ojos me salian luces amarillas como túneles de luz, de la voz me brotaban lamentos como truenos de fuego, y de los ojos me chorreaba tristeza, y juro que aunque traté con todo mi corazón no pude hacer nada. Solo alcance a decirle que ella era la única, y que aunque ahora me distraiga con amigos nuevos, nunca la iba a olvidar porque siempre fue mi primer amor.
Aunque muchos me tentaron a enterrarla, yo nunca logré aceptar la perdida, así que averigue y de a poco la estoy sanando.
Primero le saqué las cuerdas y las clavijas, para poder acceder bien a su herida fatal.
Si vieran con cuanto amor separé sus grietas y las rellené con plasticola... y después la dejé reposando en mi propia cama, para que se ponga fuerte de nuevo...
Una semana después me fui hasta el centro y le compré el mejor clavijero que se puede conseguir, con juntas reforzadas, para aliviarle un poco el dolor.
Le transplanté el clavijero y hasta ahora su cuerpo no lo rechazó... aunque falta la prueba de fuego... la semana que viene voy a ponerle las cuerdas, y yo solo rezo para que su corazoncito de madera soporte tanta presión..."
fred
|
"Lo que pasó es que ya está viejita y yo justo me compré un cavaquinho que es un instrumento brasilero muy lindo.
De nombre le puse Gilberto, en honor a un cantante de bossa que me gusta mucho.
Se vé que entonces María se puso un poco triste, porque se sintió desplazada.
Una tarde de calor, habiamos vuelto de la playa y estabamos tomando unas cervezas heladas en el balconcito. Asi que mientras los chicos se iban bañando, yo invité a Gilberto a cantar una canción del viejo Tim Maia, así que me recosté en la cama paraguaya y empezamos: "...yyy Eeeeu, gostava tanto de voceeeeee...", promediaba la segunda estrofa cuando María no lo soportó más. Es que tantas canciones habiamos cantado juntos... tantas alegrías y penas nos habiamos dedicado, que no aguantó verme con mi nuevo amigo brasilero. Y se dejó caer al vacío fatal...
Yo la alcancé a ver por el rabillo del ojo, y aunque estiré el brazo desesperado, no logré salvarla (todavía me castigo por eso).
Deje a un costado a Gilberto y la tomé entre mis brazos... estaba toda quebrada, de cuerpo y alma.
Y yo tan enfurecido que de los ojos me salian luces amarillas como túneles de luz, de la voz me brotaban lamentos como truenos de fuego, y de los ojos me chorreaba tristeza, y juro que aunque traté con todo mi corazón no pude hacer nada. Solo alcance a decirle que ella era la única, y que aunque ahora me distraiga con amigos nuevos, nunca la iba a olvidar porque siempre fue mi primer amor.
Aunque muchos me tentaron a enterrarla, yo nunca logré aceptar la perdida, así que averigue y de a poco la estoy sanando.
Primero le saqué las cuerdas y las clavijas, para poder acceder bien a su herida fatal.
Si vieran con cuanto amor separé sus grietas y las rellené con plasticola... y después la dejé reposando en mi propia cama, para que se ponga fuerte de nuevo...
Una semana después me fui hasta el centro y le compré el mejor clavijero que se puede conseguir, con juntas reforzadas, para aliviarle un poco el dolor.
Le transplanté el clavijero y hasta ahora su cuerpo no lo rechazó... aunque falta la prueba de fuego... la semana que viene voy a ponerle las cuerdas, y yo solo rezo para que su corazoncito de madera soporte tanta presión..."
fred
Publicado por: Fred / 10:53
martes, febrero 07, 2006
Sadness
El bosque, y una sombra que lo atraviesa de lado a lado escapándole a la oscuridad que extinguiría su existir.
La brisa suave de verano que acaricia las ojas de los arboles, y éstas, extasiadas de placer se retuercen en el aire hasta dejarse morir cayendo al vacío.
La palabra equivocada en el momento crítico, esa palabra que se hace sonido y penetra el oído invadiendo su integridad y destruyendo todo lo que encuentra a su paso.
Y el olvido, que con su indiferencia logró que por un tiempo me olvidase de la mujer que más amé en toda mi vida. La única que amé.
Y el fin.
fred
|
El bosque, y una sombra que lo atraviesa de lado a lado escapándole a la oscuridad que extinguiría su existir.
La brisa suave de verano que acaricia las ojas de los arboles, y éstas, extasiadas de placer se retuercen en el aire hasta dejarse morir cayendo al vacío.
La palabra equivocada en el momento crítico, esa palabra que se hace sonido y penetra el oído invadiendo su integridad y destruyendo todo lo que encuentra a su paso.
Y el olvido, que con su indiferencia logró que por un tiempo me olvidase de la mujer que más amé en toda mi vida. La única que amé.
Y el fin.
fred
Publicado por: Fred / 12:41
Una historia más
Y siempre pasa cuando no te lo esperás, el destino se encarga de tomarte por la espalda, con la guardia baja, siempre fue así.
Así que mientras tomaba unos mojitos para relajar, me acerqué a conversar con la gente y apareció ella radiante, con su flequillito y sus uñas rojas, y me dejó inmóvil por un instante.
Juro que traté de disimular, hacía chistes y ni la miraba, porque sabía que no era para mí, porque ya hasta me parece que no existe alguien para mí...
Ella en cambio me hablaba y se sonreía, y se acomodaba el flequillito con una sensualidad y una delicadeza que me estremeció. Nunca le hice notar que me atraía, o al menos eso intenté.
En un momento llegó la hora del espectáculo, y todos los músicos ya estaban listos menos yo, que seguía acomodándome el nudo de la corbata en el baño.
Subí al escenario último. Ya estaban apagadas las luces ambientales y habían prendido los reflectores de colores. La busqué encandilado entre la gente, y me pareció distinguir su silueta/belleza.
Esa noche hice vibrar mi contrabajo como nunca antes lo había logrado. De sus gruesas cuerdas de acero brotaban notas como terremotos melódicos de amor incontenible...
Cuando nuestra música se fundió en aplausos finales solo me dediqué a encontrarla, y entonces reímos y bailamos como niños felices.
Luego le pedí que me ayude a guardar el contrabajo, y lo hizo con una dulzura comparable a la de una madre que arropa a su hijo antes de dormir. Creo que ese gesto me derribó de ternura.
Y nos fuimos... en taxi, ella apoyaba su cabeza en mi hombro y yo le acariciaba el brazo, suave.
Y siempre pasa cuando no te lo esperás, el destino se encarga de tomarte por la espalda, con la guardia baja, siempre fue así.
Así que mientras tomaba unos mojitos para relajar, me acerqué a conversar con la gente y apareció ella radiante, con su flequillito y sus uñas rojas, y me dejó inmóvil por un instante.
Juro que traté de disimular, hacía chistes y ni la miraba, porque sabía que no era para mí, porque ya hasta me parece que no existe alguien para mí...
Ella en cambio me hablaba y se sonreía, y se acomodaba el flequillito con una sensualidad y una delicadeza que me estremeció. Nunca le hice notar que me atraía, o al menos eso intenté.
En un momento llegó la hora del espectáculo, y todos los músicos ya estaban listos menos yo, que seguía acomodándome el nudo de la corbata en el baño.
Subí al escenario último. Ya estaban apagadas las luces ambientales y habían prendido los reflectores de colores. La busqué encandilado entre la gente, y me pareció distinguir su silueta/belleza.
Esa noche hice vibrar mi contrabajo como nunca antes lo había logrado. De sus gruesas cuerdas de acero brotaban notas como terremotos melódicos de amor incontenible...
Cuando nuestra música se fundió en aplausos finales solo me dediqué a encontrarla, y entonces reímos y bailamos como niños felices.
Luego le pedí que me ayude a guardar el contrabajo, y lo hizo con una dulzura comparable a la de una madre que arropa a su hijo antes de dormir. Creo que ese gesto me derribó de ternura.
Y nos fuimos... en taxi, ella apoyaba su cabeza en mi hombro y yo le acariciaba el brazo, suave.
fred
Publicado por: Fred / 11:10
miércoles, septiembre 14, 2005
Il Postino galáctico
|
"...y entonces aterricé mi disco volante en medio de la Plaza Serrano, y allí descendimos con Los Mojitos el pasado jueves por la noche. Nuestra misión no era nada sencilla: había que conseguir un buen lugar para organizar el próximo gran show. Como a mí no me gusta mucho negociar con los cerdos dueños de los bares, dejé esa tarea a cargo de fer y richy, y fui al kiosco a comprar cigarrillos.Casi sin darme cuenta mis piernas solas me llevaron a una esquina, donde rapidamente pude reconocer una mesa. Días atrás había estado yo allí, almorzando con mi amor canguro, y ahora tan sola se veía la mesa y hacía tanto frío que me dió por sentarme en el mismo lugar de aquella vez.Miré hacia el vacío espacio de tu silla y mis ojos marcianos se nublaron de emoción... es que cada rincón de esta ciudad me está hablando de tí..."
fred
Publicado por: Fred / 13:28
viernes, septiembre 02, 2005
De canguros y marcianos
Viví una eternidad en un instante,
y despues el mundo siguio igual
como si nada, como si todo.
Pero la noche me inundó la mirada
y se volvió toda vigilia apresurada y eterna
y se volvieron las imágenes una y otra vez
como un cristal que estalla en mil pedazos
y luego se vuelve a juntar pieza por pieza,
para volver a morir en trozos reflejos.
Y esa sonrisa, esa mirada diferente
tan llena de otra cultura...
Toda ella es sublime,
toda ella me inunda con su luz,
y creo que por momentos se parece a la felicidad.
Tantas hipótesis me atormentan
que ya no distingo entre fantasía y realidad,
convivo acollarado con mi suerte
tan errante de simpleza y realismo.
Pero vuelvo a pensarla tan mía y tan distante,
que solo un gesto suyo todo lo crea o derrumba,
al mismo momento que nace o muere mi amor.
fred |
Viví una eternidad en un instante,
y despues el mundo siguio igual
como si nada, como si todo.
Pero la noche me inundó la mirada
y se volvió toda vigilia apresurada y eterna
y se volvieron las imágenes una y otra vez
como un cristal que estalla en mil pedazos
y luego se vuelve a juntar pieza por pieza,
para volver a morir en trozos reflejos.
Y esa sonrisa, esa mirada diferente
tan llena de otra cultura...
Toda ella es sublime,
toda ella me inunda con su luz,
y creo que por momentos se parece a la felicidad.
Tantas hipótesis me atormentan
que ya no distingo entre fantasía y realidad,
convivo acollarado con mi suerte
tan errante de simpleza y realismo.
Pero vuelvo a pensarla tan mía y tan distante,
que solo un gesto suyo todo lo crea o derrumba,
al mismo momento que nace o muere mi amor.
fred |
Publicado por: Fred / 09:45
miércoles, agosto 24, 2005
Notte Magique
Esta que voy a contarles es quizas la historia de amor más bella y triste del mundo. La última gran historia de amor de la historia universal.
La tinta está muy fresca aún, así que conserva el nudo que tengo en la garganta al recordar esta noche inverosímil.
Estábamos los músicos comiendo en una pizzería tan vieja como el cafetín de Buenos Aires. Había fotos de los tangueros de otros tiempos, y cantores de ahora cenando antes de sus shows.
Terminamos los ultimos sorbos de vino de la casa y volvimos a la fiesta, que ya estaba empezando a llenarse de gente. Se trataba de un variete de artistas en el conventillo "Los patios de San Telmo", lugar histórico y por demás pintoresco.
Ya se habia juntado mucho público así que empezaron a presionarnos para que toquemos. Nosotros teníamos la responsabilidad de abrír la noche, con todo lo que eso implíca.
Había muchos amigos que siempre estan, pero muchos más desconocidos. No se por qué, pero todos parecían de muy buen humor.
No se podía alargar más. Los organizadores vinieron con buena onda pero ya un poco firmes a decirnos que larguemos porque les retrasabamos todo el programa. Y tenían razón.
Asi que empezamos tocando una baladita, y la verdad que a la gente le gustó mucho y entendió enseguida el concepto de nuestra música. El formato totalmente acústico y la combinación de instrumentos, todos de madera, le dan un color muy especial a las canciones.
Promediando el show, en medio de un tema se me rompió una cuerda del contrabajo. Tal vez ese hecho fuera el detonante de la noche desquiciada, en la que la realidad se dejó tentar por la fantasía, y yo dejé de ser una persona normal, para convertirme en el protagonista de una película más maravillosa.
Terminé el show tocando con un bajo prestado, y la melodía final se fundió en aplausos y los aplausos se fundieron en felicitaciones por parte de mucha gente que ya no recuerdo. Y vino la hora de relajarse y disfrutar de la fiesta.
Me colgué la cuerda del contrabajo del cuello, y con mi copa de vino atada a la mano, me dediqué a las relaciones públicas con la gente. Andaba yendo y viniendo por ahí cuando la vi a ella sonreír entre la gente.
Tenía el cabello rubio y enrrulado, con ojos verdes. Me acerqué a hablarle y realmente no recuerdo que fue lo primero que le dije, pero creo que le pregunté de donde era, porque tenía un acento extraño. Creo que me respondió que era Australiana, o eso fue al menos lo que yo entendí. Igual las cosas puede que no tengan demasiado sentido en una noche como esta.
Para que no se lo llevaran por delante, habia dejado el contrabajo en uno de los pasillos del conventillo, al lado de un piletón de lavar la ropa. Así que le pedí que me acompañe a verlo, porque tenía miedo de que se lo robaran.
Fue en ese lugar donde la bese por primera vez. Estaba oscuro y la unica luz que nos alumbraba era la de la luna llena, que se colaba entre las enrredaderas que abrazaban a las húmedas paredes. La escenografía era perfecta , entonces me saque el collar cuerda y lo apoyé suavemente sobre su cuello, a modo de obsequio.
A partir de ese momento es que ella entró en mi vida, y nunca más voy a poder borrar su sonrisa de mi mente, y nunca nadie vivirá una historia de amor semejante.
Le pregunté por los canguros, y me dijo que no había visto ninguno hasta ahora. Entonces le dije que ella era un canguro y sonrió otra vez y me contestó que yo era un marciano. De pronto entró en escena una extra que vino a la pileta a lavar unos vasos, y nos pidió disculpas por interrumpir, y mientras lavaba se quejaba porque tenía que limpiar el lugar cuando la fiesta terminara. Nosotros todo el tiempo reiamos.
Creo que me acuerdo de una de las charlas que tuvimos:
-"Tengo una idea genial... vamos a mi casa" le dije.
-"Y con quien vives tu?" contestó...
-"Solo"
-"Y quedo muy lejos tu casa?"
-"No te voy a mentir, es bastante lejos. Pero nos vamos en taxi, y mañana te acompaño a tomar un bus para volver"
-"Despues vemos lo de tu casa, ahora vayamos a bailar".
No quedo otra que ir a bailar. Así que copamos la pista ya casi vacía, y bailamos. Eramos solo dos en la pista, mirándonos, los demás eran solo objetos fuera de foco que veiamos con el rabillo del ojo.
Un amigo de ella vino a decirme que no le ofrezca más cerveza... yo lo miré y le sonreí. Despues vino una amiga mía a hablarme, y tampoco le contesté, solo sonreí... y segui bailando con ella.
Quizás Continuará...
Esta que voy a contarles es quizas la historia de amor más bella y triste del mundo. La última gran historia de amor de la historia universal.
La tinta está muy fresca aún, así que conserva el nudo que tengo en la garganta al recordar esta noche inverosímil.
Estábamos los músicos comiendo en una pizzería tan vieja como el cafetín de Buenos Aires. Había fotos de los tangueros de otros tiempos, y cantores de ahora cenando antes de sus shows.
Terminamos los ultimos sorbos de vino de la casa y volvimos a la fiesta, que ya estaba empezando a llenarse de gente. Se trataba de un variete de artistas en el conventillo "Los patios de San Telmo", lugar histórico y por demás pintoresco.
Ya se habia juntado mucho público así que empezaron a presionarnos para que toquemos. Nosotros teníamos la responsabilidad de abrír la noche, con todo lo que eso implíca.
Había muchos amigos que siempre estan, pero muchos más desconocidos. No se por qué, pero todos parecían de muy buen humor.
No se podía alargar más. Los organizadores vinieron con buena onda pero ya un poco firmes a decirnos que larguemos porque les retrasabamos todo el programa. Y tenían razón.
Asi que empezamos tocando una baladita, y la verdad que a la gente le gustó mucho y entendió enseguida el concepto de nuestra música. El formato totalmente acústico y la combinación de instrumentos, todos de madera, le dan un color muy especial a las canciones.
Promediando el show, en medio de un tema se me rompió una cuerda del contrabajo. Tal vez ese hecho fuera el detonante de la noche desquiciada, en la que la realidad se dejó tentar por la fantasía, y yo dejé de ser una persona normal, para convertirme en el protagonista de una película más maravillosa.
Terminé el show tocando con un bajo prestado, y la melodía final se fundió en aplausos y los aplausos se fundieron en felicitaciones por parte de mucha gente que ya no recuerdo. Y vino la hora de relajarse y disfrutar de la fiesta.
Me colgué la cuerda del contrabajo del cuello, y con mi copa de vino atada a la mano, me dediqué a las relaciones públicas con la gente. Andaba yendo y viniendo por ahí cuando la vi a ella sonreír entre la gente.
Tenía el cabello rubio y enrrulado, con ojos verdes. Me acerqué a hablarle y realmente no recuerdo que fue lo primero que le dije, pero creo que le pregunté de donde era, porque tenía un acento extraño. Creo que me respondió que era Australiana, o eso fue al menos lo que yo entendí. Igual las cosas puede que no tengan demasiado sentido en una noche como esta.
Para que no se lo llevaran por delante, habia dejado el contrabajo en uno de los pasillos del conventillo, al lado de un piletón de lavar la ropa. Así que le pedí que me acompañe a verlo, porque tenía miedo de que se lo robaran.
Fue en ese lugar donde la bese por primera vez. Estaba oscuro y la unica luz que nos alumbraba era la de la luna llena, que se colaba entre las enrredaderas que abrazaban a las húmedas paredes. La escenografía era perfecta , entonces me saque el collar cuerda y lo apoyé suavemente sobre su cuello, a modo de obsequio.
A partir de ese momento es que ella entró en mi vida, y nunca más voy a poder borrar su sonrisa de mi mente, y nunca nadie vivirá una historia de amor semejante.
Le pregunté por los canguros, y me dijo que no había visto ninguno hasta ahora. Entonces le dije que ella era un canguro y sonrió otra vez y me contestó que yo era un marciano. De pronto entró en escena una extra que vino a la pileta a lavar unos vasos, y nos pidió disculpas por interrumpir, y mientras lavaba se quejaba porque tenía que limpiar el lugar cuando la fiesta terminara. Nosotros todo el tiempo reiamos.
Creo que me acuerdo de una de las charlas que tuvimos:
-"Tengo una idea genial... vamos a mi casa" le dije.
-"Y con quien vives tu?" contestó...
-"Solo"
-"Y quedo muy lejos tu casa?"
-"No te voy a mentir, es bastante lejos. Pero nos vamos en taxi, y mañana te acompaño a tomar un bus para volver"
-"Despues vemos lo de tu casa, ahora vayamos a bailar".
No quedo otra que ir a bailar. Así que copamos la pista ya casi vacía, y bailamos. Eramos solo dos en la pista, mirándonos, los demás eran solo objetos fuera de foco que veiamos con el rabillo del ojo.
Un amigo de ella vino a decirme que no le ofrezca más cerveza... yo lo miré y le sonreí. Despues vino una amiga mía a hablarme, y tampoco le contesté, solo sonreí... y segui bailando con ella.
Quizás Continuará...
Fred |
Publicado por: Fred / 09:57
viernes, julio 29, 2005
Gente comun (Common People)
Ella vino de Grecia, tenía sed de conocimiento.
Estudió escultura en el Universidad de Saint Martin.
Allí es donde yo la vi por primera vez.
Me dijo que su padre era rico,
yo le dije "En ese caso, voy a tomar un ron con cola"
Ella dijo "Está bien"
Y treinta segundos después agregó:
"Quiero vivir como la gente común,
quiero hacer lo que sea que la gente común haga,
quiero dormir con gente común,
quiero dormir con gente común... como vos."
Bueno, ¿qué más podía hacer?
Le dije "Voy a ver que puedo hacer"
la llevé a un supermercado,
no sé por qué, pero había que empezar por algún lado,
así que empecé por ahí.
Le dije: "Simulá que no tenés dinero"
Ella sólo se rió y me dijo:
"Sos tan divertido..."
Yo le dije "¿Sí?"
Bueno, yo no veo a nadie más sonriendo acá...
¿Estás segura de que querés vivir como la gente común?
¿Querés ver lo que sea que la gente común ve?
¿Querés dormir con gente común?
¿Querés dormir con gente común... como yo?"
Pero ella no entendió,
simplemente sonrió y tomó mi mano.
Entonces yo le dije: "Alquilá un monoambiente arriba de un negocio,
cortate el pelo y conseguí trabajo.
Fumá cigarrillos baratos y jugá al pool.
Hacé como si no hubieses ido a la Universidad...
y aún así no lo entenderías,
porque cuando estés acostada en tu cama a la noche,
viendo las cucarachas subir por la pared,
podés llamar a tu papá y él se encargará de sacarte de ahí."
Jarvis Cocker (Pulp) |
Ella vino de Grecia, tenía sed de conocimiento.
Estudió escultura en el Universidad de Saint Martin.
Allí es donde yo la vi por primera vez.
Me dijo que su padre era rico,
yo le dije "En ese caso, voy a tomar un ron con cola"
Ella dijo "Está bien"
Y treinta segundos después agregó:
"Quiero vivir como la gente común,
quiero hacer lo que sea que la gente común haga,
quiero dormir con gente común,
quiero dormir con gente común... como vos."
Bueno, ¿qué más podía hacer?
Le dije "Voy a ver que puedo hacer"
la llevé a un supermercado,
no sé por qué, pero había que empezar por algún lado,
así que empecé por ahí.
Le dije: "Simulá que no tenés dinero"
Ella sólo se rió y me dijo:
"Sos tan divertido..."
Yo le dije "¿Sí?"
Bueno, yo no veo a nadie más sonriendo acá...
¿Estás segura de que querés vivir como la gente común?
¿Querés ver lo que sea que la gente común ve?
¿Querés dormir con gente común?
¿Querés dormir con gente común... como yo?"
Pero ella no entendió,
simplemente sonrió y tomó mi mano.
Entonces yo le dije: "Alquilá un monoambiente arriba de un negocio,
cortate el pelo y conseguí trabajo.
Fumá cigarrillos baratos y jugá al pool.
Hacé como si no hubieses ido a la Universidad...
y aún así no lo entenderías,
porque cuando estés acostada en tu cama a la noche,
viendo las cucarachas subir por la pared,
podés llamar a tu papá y él se encargará de sacarte de ahí."
Jarvis Cocker (Pulp) |
Publicado por: Fred / 17:02
Common people
Jarvis Cocker, cantante de Pulp, dijo sobre esta canción: "Fue una canción muy importante porque habla de una revolución cultural, un cambio de mentalidad. La gente comenzó a tener una especie de actitud voyeurista, como la gente de clase media yendo a un partido de fútbol. La cultura de la clase trabajadora era considerada despectivamente como "vulgar", y de repente la gente cayó en la cuenta de que quizás esta cultura estaba un poco más viva que la considerada de "alto nivel"Todavía hoy se puede ver eso. Hay una especie de glamour alrededor de las situaciones miserables, y yo lo encuentro preocupante, porque es casi un tipo de turismo. Es como decir "Sí, vamos a ver este lugarcito de mierda, sacamos unas fotos, y después nos vamos al carajo y dejamos a esa gente viviendo en su propia mierda."
Jarvis Cocker (Pulp)
Publicado por: Fred / 17:00
jueves, julio 21, 2005
Strange Days
Me subo a un taxi y prendo un cigarrillo. No me siento del todo bien fisicamente, y eso se traduce en mi estado de ánimo. Me persigo. El tachero me provoca desconfianza. Trabo las puertas porque fantaseo con que alguien se va a subir al auto. El tachero se da cuenta y lo veo sonreir por el espejo retrovisor. Es un cerdo desagradable.
-"Me olvidé algo, me bajo acá" le digo. Y el me cobra y se ríe por el espejo hasta que yo cierro la puerta. "A mi no me vas a agarrar", me quedo pensando.
Me bajo en Canning y me voy a tomar otro taxi, pero pienso que hoy en día está jodido viajar seguro, entonces camino hasta la parada del 110. Viene enseguida y me lo tomo.
"Mientras viajo en colectivo me gusta analizar los universos que existen dentro de cada auto que pasa; y creo que pienso tanto porque es una manera de aprovechar el ultimo fulgor de genialidad de cada neurona que ya no está..."
Se me ocurre esa frase y decido no perderla asi que como no tengo papel para escribir, inmortalizo mi idea en un mensaje de texto del celular, y ya que estoy se lo envío a una amiga, para compartir ese momento con ella...
Bajo en la esquina de mi casa y todavía no me decido si ir a dormir ahí con el olor a pintura que me descerebró todo el día. Mi abuela me dejó las llaves de su casa por las dudas, así que no sé. Voy a pasar a ver si está habitable.
Antes de poner la llave en la cerradura ya desde afuera huelo ese olor punzante que penetra en mi nariz y me perfora hasta el craneo. Entro igual. Voy a mi habitación y el olor es insoportable... pero que lindo que quedó el placard todo de negro... paint it black.
Vuelvo a la cocina ya decidido a dormir en lo de mi abu y... entonces lo veo, y me enfurezco, y lo único que me sale decirle es:
"Que hacés loco??, como vas a escupir así?? donde están esos modales??".
Es el calefón que escupe agua por debajo,y me moja la mesada, y yo que lo reto como a un hijo, y al final le termino pidiendo disculpas por decirle calefón... pobre, si es un termotanque, pero bastante maleducado por cierto.
-"Me olvidé algo, me bajo acá" le digo. Y el me cobra y se ríe por el espejo hasta que yo cierro la puerta. "A mi no me vas a agarrar", me quedo pensando.
Me bajo en Canning y me voy a tomar otro taxi, pero pienso que hoy en día está jodido viajar seguro, entonces camino hasta la parada del 110. Viene enseguida y me lo tomo.
"Mientras viajo en colectivo me gusta analizar los universos que existen dentro de cada auto que pasa; y creo que pienso tanto porque es una manera de aprovechar el ultimo fulgor de genialidad de cada neurona que ya no está..."
Se me ocurre esa frase y decido no perderla asi que como no tengo papel para escribir, inmortalizo mi idea en un mensaje de texto del celular, y ya que estoy se lo envío a una amiga, para compartir ese momento con ella...
Bajo en la esquina de mi casa y todavía no me decido si ir a dormir ahí con el olor a pintura que me descerebró todo el día. Mi abuela me dejó las llaves de su casa por las dudas, así que no sé. Voy a pasar a ver si está habitable.
Antes de poner la llave en la cerradura ya desde afuera huelo ese olor punzante que penetra en mi nariz y me perfora hasta el craneo. Entro igual. Voy a mi habitación y el olor es insoportable... pero que lindo que quedó el placard todo de negro... paint it black.
Vuelvo a la cocina ya decidido a dormir en lo de mi abu y... entonces lo veo, y me enfurezco, y lo único que me sale decirle es:
"Que hacés loco??, como vas a escupir así?? donde están esos modales??".
Es el calefón que escupe agua por debajo,y me moja la mesada, y yo que lo reto como a un hijo, y al final le termino pidiendo disculpas por decirle calefón... pobre, si es un termotanque, pero bastante maleducado por cierto.
Fred
Publicado por: Fred / 11:21
domingo, julio 17, 2005
Delirio urbano
Mientras viajo en colectivo me gusta analizar los universos que existen dentro de cada auto que pasa; y creo que pienso tanto porque es una manera de aprovechar el ultimo fulgor de genialidad de cada neurona que ya no está.
"Prosa cuyo manuscrito original fue concebido a través de un mensaje de texto enviado a alguien."
Fred |
Publicado por: Fred / 06:22
martes, julio 05, 2005
Irreal
Fue raro lo del sabado. Me iluminaste con tu oscuridad. You make me feel like I'm whole again. Estabas tan linda con ese sombrero de los drugos!. You make me feel like I'm young again. Y nos reimos. You make me feel like I'm fun again.
Tu extravagancia me da mucha curiosidad. Strange as angels. Y bailabas tan lindo... Dancing in the deepest oceans. Quiero que salgamos a dar vueltas y más vueltas. Twisting in the water.
Al otro día me desperté y todavía no sé si sos real. You're just like a dream.
Fred
|
Fue raro lo del sabado. Me iluminaste con tu oscuridad. You make me feel like I'm whole again. Estabas tan linda con ese sombrero de los drugos!. You make me feel like I'm young again. Y nos reimos. You make me feel like I'm fun again.
Tu extravagancia me da mucha curiosidad. Strange as angels. Y bailabas tan lindo... Dancing in the deepest oceans. Quiero que salgamos a dar vueltas y más vueltas. Twisting in the water.
Al otro día me desperté y todavía no sé si sos real. You're just like a dream.
Fred
Publicado por: Fred / 10:57
jueves, junio 30, 2005
Sueño y análisis
Y en un momento me despierto como tantas veces sobresaltado en medio de la noche, y quiero prender el velador pero no prende. Se habrá quemado la bombita. Tengo mucha sed entonces me siento en la cama y giro para pararme. Cuando piso la alfombra siento que me mojo los pies.
Me arrodillo en el piso y miro debajo de la cama, y realmente parece un lago. A veces hay un poco de agua abajo de la cama, pero nunca tanta como ahora.
Voy a la cocina desesperado y sigo pisando agua sucia, y veo que viene flotando una cucaracha que sigue moviendo las patitas aunque está patas para arriba. Me da asco pero no me llama la atención. Como si estuviese tristemente acostumbrado a eso.
Ahora abro la heladera y la luz me ilumina la cara. Manoteo enceguecido la botella de agua mineral. La destapo y me dispongo a beber, pero cuando inclino el envase, solo sale una sola gota de sabrosa agua.
Veamos entonces la situación: el protagonista no tiene agua para calmar su sed en la heladera, pero tiene todo el piso mojado de agua sucia que no puede beber.
Cual es entonces la lectura de este sueño?
Yo creo que este sueño simboliza un poco la opresión que padecemos nosotros, las criaturas urbanas. Porque la ciudad esta innundada de información, hay mucho de todo. Pero finalmente este exceso generalizado se traduce en desdicha y hasta sentimiento de culpa.
Por eso aunque estemos rodeados de estimulos que aparentemente (o comercialmente) son favorables, esos mismos estimulos no nos dejan beber de la botella de la felicidad plena.
Fred
Y en un momento me despierto como tantas veces sobresaltado en medio de la noche, y quiero prender el velador pero no prende. Se habrá quemado la bombita. Tengo mucha sed entonces me siento en la cama y giro para pararme. Cuando piso la alfombra siento que me mojo los pies.
Me arrodillo en el piso y miro debajo de la cama, y realmente parece un lago. A veces hay un poco de agua abajo de la cama, pero nunca tanta como ahora.
Voy a la cocina desesperado y sigo pisando agua sucia, y veo que viene flotando una cucaracha que sigue moviendo las patitas aunque está patas para arriba. Me da asco pero no me llama la atención. Como si estuviese tristemente acostumbrado a eso.
Ahora abro la heladera y la luz me ilumina la cara. Manoteo enceguecido la botella de agua mineral. La destapo y me dispongo a beber, pero cuando inclino el envase, solo sale una sola gota de sabrosa agua.
Veamos entonces la situación: el protagonista no tiene agua para calmar su sed en la heladera, pero tiene todo el piso mojado de agua sucia que no puede beber.
Cual es entonces la lectura de este sueño?
Yo creo que este sueño simboliza un poco la opresión que padecemos nosotros, las criaturas urbanas. Porque la ciudad esta innundada de información, hay mucho de todo. Pero finalmente este exceso generalizado se traduce en desdicha y hasta sentimiento de culpa.
Por eso aunque estemos rodeados de estimulos que aparentemente (o comercialmente) son favorables, esos mismos estimulos no nos dejan beber de la botella de la felicidad plena.
Fred
Publicado por: Fred / 10:17
lunes, junio 27, 2005
Historia
"Un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle. Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta."
Julio Cortázar
Publicado por: Fred / 10:19
miércoles, junio 15, 2005
Vete de mí
Me pasó a buscar por el conservatorio, la ví a lo lejos acercarse, con su camperita negra de panna y con su capucha.
Cruzamos la avenida y tomamos el colectivo. En el viaje no hablamos nada, de hecho conseguimos asientos separados y no nos preocupamos mucho por conseguir uno juntos.
Cuando llegamos a casa todavía no habiamos cruzado palabra. Le pregunté si había comido y me dijo que si. Entonces me puse a calentar una carne al horno con papas para mí.
Ni siquiera puse música, así que todo lo que se escuchaba eran las gotas de lluvia desgarrándose contra el techo.
Mientras yo comía ella me miraba inmóvil con sus ojos grandes y de vez en cuando se llevaba la mano derecha a la boca y se comía las uñas. Antes la hubiese retado por eso, pero no le dije nada.
Cuando terminé de cenar, y de levantar la mesa, y de lavar los platos, se me acabaron las excusas. Y mientras fumaba le pregunté si ibamos a hablar. Me respondió que no. Aunque le insistí varias veces siguió negandose.
Nos quedamos varios minutos en silencio hasta que le pregunte si se iba a quedar a dormir. Me respondió que no.
No quería ni hablar ni quedarse a dormir, entonces se me ocurrió preguntarle:
"A que viniste Manjula?"
"A verte..." me respondió clavandome una daga en el pecho.
A esa altura yo ya había perdido el control de la situación, y estaba muy cansado, así que le dije que la acompañaba a la parada. Me dijo que si. El único de la noche.
Ya en la parada nos refugiamos bajo el mismo techo que tantas veces nos sirvió de refugio, pero esta vez estaba distinto.
Hacía mucho frío y la lluvia o las lágrimas caían de costado y nos mojaban la cara. Cuando de pronto ella se dispuso a hablar:
Manju: "Lo que te quería decir es que no me banco más esta no-relación."
Yo: "Yo sabía que iba a pasar en algun momento."
Manju: "Yo no."
Yo: "Te juro que hice todo lo posible por tratar de construir una relación normal. No puedo."
Manju: "Ponete media pila porque asi te vas a quedar solo."
Yo: "Lo sé y me da miedo eso."
Ambos sabiamos que cuando llegara el 134, todo habría terminado, y eso en cierto punto me daba mucha pena, por el amor que no pudo ser.
Hice un par de chistes para aliviar la situación y ella se río como siempre; cuando a lo lejos se vió el gigante color rojo que venía a separarnos tal vez para siempre.
Paró el colectivo como tantas otras veces y mientras chillaban los frenos ella me abrazó y me dió un beso en la boca a modo de despedida. Y asi se fué.
Empecé a caminar de regreso a casa pero voltée la cabeza para verla una vez más, y así desaparació en la avenida, con su camperita negra de panna. Y así volví caminando bajo la lluvia y me llovió hasta el alma.
Fred
|
Cruzamos la avenida y tomamos el colectivo. En el viaje no hablamos nada, de hecho conseguimos asientos separados y no nos preocupamos mucho por conseguir uno juntos.
Cuando llegamos a casa todavía no habiamos cruzado palabra. Le pregunté si había comido y me dijo que si. Entonces me puse a calentar una carne al horno con papas para mí.
Ni siquiera puse música, así que todo lo que se escuchaba eran las gotas de lluvia desgarrándose contra el techo.
Mientras yo comía ella me miraba inmóvil con sus ojos grandes y de vez en cuando se llevaba la mano derecha a la boca y se comía las uñas. Antes la hubiese retado por eso, pero no le dije nada.
Cuando terminé de cenar, y de levantar la mesa, y de lavar los platos, se me acabaron las excusas. Y mientras fumaba le pregunté si ibamos a hablar. Me respondió que no. Aunque le insistí varias veces siguió negandose.
Nos quedamos varios minutos en silencio hasta que le pregunte si se iba a quedar a dormir. Me respondió que no.
No quería ni hablar ni quedarse a dormir, entonces se me ocurrió preguntarle:
"A que viniste Manjula?"
"A verte..." me respondió clavandome una daga en el pecho.
A esa altura yo ya había perdido el control de la situación, y estaba muy cansado, así que le dije que la acompañaba a la parada. Me dijo que si. El único de la noche.
Ya en la parada nos refugiamos bajo el mismo techo que tantas veces nos sirvió de refugio, pero esta vez estaba distinto.
Hacía mucho frío y la lluvia o las lágrimas caían de costado y nos mojaban la cara. Cuando de pronto ella se dispuso a hablar:
Manju: "Lo que te quería decir es que no me banco más esta no-relación."
Yo: "Yo sabía que iba a pasar en algun momento."
Manju: "Yo no."
Yo: "Te juro que hice todo lo posible por tratar de construir una relación normal. No puedo."
Manju: "Ponete media pila porque asi te vas a quedar solo."
Yo: "Lo sé y me da miedo eso."
Ambos sabiamos que cuando llegara el 134, todo habría terminado, y eso en cierto punto me daba mucha pena, por el amor que no pudo ser.
Hice un par de chistes para aliviar la situación y ella se río como siempre; cuando a lo lejos se vió el gigante color rojo que venía a separarnos tal vez para siempre.
Paró el colectivo como tantas otras veces y mientras chillaban los frenos ella me abrazó y me dió un beso en la boca a modo de despedida. Y asi se fué.
Empecé a caminar de regreso a casa pero voltée la cabeza para verla una vez más, y así desaparació en la avenida, con su camperita negra de panna. Y así volví caminando bajo la lluvia y me llovió hasta el alma.
Fred
Publicado por: Fred / 12:34
martes, junio 14, 2005
Vete de mí
Tú, que llenas todo de alegria y juventud
y ves fantasmas en las noches de trasluz,
y oyes el canto perfumado del azul,
Vete de mi.
No te detengas a mirar las ramas viejas del rosal
que se marchitan sin dar flor,
mira el paisaje del amor
que es la razon para soñar y amar.
Yo, que ya he luchado contra toda la maldad
tengo las manos tan deshechas de apretar
que ni te puedo sujetar
Vete de mi.
Sera en tu vida lo mejor, de la neblina del ayer
cuando me llegues a olvidar,
como es mejor el verso aquel
que no podemos recordar.
Hnos. Expósito |
Tú, que llenas todo de alegria y juventud
y ves fantasmas en las noches de trasluz,
y oyes el canto perfumado del azul,
Vete de mi.
No te detengas a mirar las ramas viejas del rosal
que se marchitan sin dar flor,
mira el paisaje del amor
que es la razon para soñar y amar.
Yo, que ya he luchado contra toda la maldad
tengo las manos tan deshechas de apretar
que ni te puedo sujetar
Vete de mi.
Sera en tu vida lo mejor, de la neblina del ayer
cuando me llegues a olvidar,
como es mejor el verso aquel
que no podemos recordar.
Hnos. Expósito |
Publicado por: Fred / 14:22
viernes, junio 03, 2005
Embriagado en Bragado
(Sería como "Endrogado en Adrogué" pero un poco más careta)
Fue tan linda la noche, que aunque no conocía a nadie en ningun momento me sentí incomodo. Cuando estoy parado disfrutando una copa de vino (de una botella que yo mismo había llevado) la veo a ella resplandeciente, bailando en torno al centro musical. Y en algun momento me acerco y hablamos breves palabras, y desde ese momento me quedo como adormecido.
Y así sonánbulo fue corriendo el tiempo, y ahora me la encuentro en la cocina y le ofrezco de mi vino y ella bebe de mi copa y de mi sangre. Y más tarde estamos todos en ronda charlando en el living, y yo me quedo sin silla, y ella que es toda una caricia, me ofrece un lugarcito a su lado. Y yo me siento y ella tiene su brazo estirado sobre el respaldo... pero cuando yo me recuesto no lo saca!.
Y en un momento mientras converso, ya un poco embriagado por el vino y por su belleza, le acaricio la espalda sin que nadie de los presentes lo note. Es un secreto de ella y mío. Que lindo decir eso... "de ella y mío"... y seguimos charlando como si nada.
En un momento clave de valentía le propongo susurrándole al oído que me acompañe de nuevo a la cocina a buscar algo para tomar. Me dice que si con la cabeza y con la sonrisa, y entonces vamos.
Abro la heladera y esta llena de botellitas de distintos colores medio llenas, o medio vacías.
"Qué querés tomar", le pregunto.
"Nada" me responde, y nos hundimos en un beso eterno que todavía no terminó, por eso escribo así.
Fred
|
(Sería como "Endrogado en Adrogué" pero un poco más careta)
Fue tan linda la noche, que aunque no conocía a nadie en ningun momento me sentí incomodo. Cuando estoy parado disfrutando una copa de vino (de una botella que yo mismo había llevado) la veo a ella resplandeciente, bailando en torno al centro musical. Y en algun momento me acerco y hablamos breves palabras, y desde ese momento me quedo como adormecido.
Y así sonánbulo fue corriendo el tiempo, y ahora me la encuentro en la cocina y le ofrezco de mi vino y ella bebe de mi copa y de mi sangre. Y más tarde estamos todos en ronda charlando en el living, y yo me quedo sin silla, y ella que es toda una caricia, me ofrece un lugarcito a su lado. Y yo me siento y ella tiene su brazo estirado sobre el respaldo... pero cuando yo me recuesto no lo saca!.
Y en un momento mientras converso, ya un poco embriagado por el vino y por su belleza, le acaricio la espalda sin que nadie de los presentes lo note. Es un secreto de ella y mío. Que lindo decir eso... "de ella y mío"... y seguimos charlando como si nada.
En un momento clave de valentía le propongo susurrándole al oído que me acompañe de nuevo a la cocina a buscar algo para tomar. Me dice que si con la cabeza y con la sonrisa, y entonces vamos.
Abro la heladera y esta llena de botellitas de distintos colores medio llenas, o medio vacías.
"Qué querés tomar", le pregunto.
"Nada" me responde, y nos hundimos en un beso eterno que todavía no terminó, por eso escribo así.
Fred
Publicado por: Fred / 16:27
martes, mayo 31, 2005
Pullman
No me hallo. No hallo la forma de escaparme de mi sensación constante de tortura, que me presiona el pecho y me quita la respiración.
Cuando era chico tenía un sueño recurrente. Yo me veía a mi mismo desde el pullman, acostado en una camilla en el centro de la pista de un gran circo, y dos personas, un hombre y una mujer me torturaban con elementos punzantes que tenían en una mesita de metal tipo quirófano. Yo sufría y la gente que colmaba las localidades del circo disfrutaba con mi sufrimiento. Esto lo soñaba cuando tenía tan solo 5 años. Ahora imagínense esa misma mente pero veintidos años después.
Porque el paso del tiempo nos va volviendo más vulnerables, y más sucios. Las situaciones de dolor que nos hace afrontar la vida nos ensucian y nos van comiendo por dentro, hasta que morimos o porque ya estamos vacíos o porque ya no nos interesa vivir más. Así es el ciclo de la vida.
Lo único que vale la pena en esta vida es la inocencia. La inocencia se podría definir como no saber/no conocer, eso es magia. Una vez que se apaga esa luz de la inocencia, ya no se ve más nada.
Hoy no tengo un buen día.
Fred
|
No me hallo. No hallo la forma de escaparme de mi sensación constante de tortura, que me presiona el pecho y me quita la respiración.
Cuando era chico tenía un sueño recurrente. Yo me veía a mi mismo desde el pullman, acostado en una camilla en el centro de la pista de un gran circo, y dos personas, un hombre y una mujer me torturaban con elementos punzantes que tenían en una mesita de metal tipo quirófano. Yo sufría y la gente que colmaba las localidades del circo disfrutaba con mi sufrimiento. Esto lo soñaba cuando tenía tan solo 5 años. Ahora imagínense esa misma mente pero veintidos años después.
Porque el paso del tiempo nos va volviendo más vulnerables, y más sucios. Las situaciones de dolor que nos hace afrontar la vida nos ensucian y nos van comiendo por dentro, hasta que morimos o porque ya estamos vacíos o porque ya no nos interesa vivir más. Así es el ciclo de la vida.
Lo único que vale la pena en esta vida es la inocencia. La inocencia se podría definir como no saber/no conocer, eso es magia. Una vez que se apaga esa luz de la inocencia, ya no se ve más nada.
Hoy no tengo un buen día.
Fred
Publicado por: Fred / 10:41
viernes, mayo 27, 2005
Odio el Invierno
Que con sus aires hélidos de tirano dictador
se abre paso imponiendo su doctrina
de obscuridad, muerte y narices desbordadas.
Que con su indiferencia y frialdad
te encuentra temblando una madrugada aun sin sol,
y te desboca y vas dando bocandas de humo por la boca.
Que con su melancolía filosa y punzante
te dá en la cara y te corta la carne hasta los huesos
corroidos de tanto padecimiento y dolor.
Odio el invierno por su paisaje monocromo,
pero más que nada odio el invierno
porque no te encuentro entre cobijas.
Fred |
Que con sus aires hélidos de tirano dictador
se abre paso imponiendo su doctrina
de obscuridad, muerte y narices desbordadas.
Que con su indiferencia y frialdad
te encuentra temblando una madrugada aun sin sol,
y te desboca y vas dando bocandas de humo por la boca.
Que con su melancolía filosa y punzante
te dá en la cara y te corta la carne hasta los huesos
corroidos de tanto padecimiento y dolor.
Odio el invierno por su paisaje monocromo,
pero más que nada odio el invierno
porque no te encuentro entre cobijas.
Fred |
Publicado por: Fred / 10:30
lunes, mayo 16, 2005
Llamado a la solidaridad
Necesito algun alma bondadosa que me acompañe (léase me lleve en auto) a Ciudad Evita, a buscar mi contrabajo a lo del luthier.
Desde ya muchas gracias
Fred
Necesito algun alma bondadosa que me acompañe (léase me lleve en auto) a Ciudad Evita, a buscar mi contrabajo a lo del luthier.
Desde ya muchas gracias
Fred
Publicado por: Fred / 15:46
lunes, mayo 09, 2005
Más acerca de mi desequilibrio
Tiempo atrás ella me había hecho notar algo molesta, que cada vez que teniamos sexo, justo después de acabar, me levantaba de prisa y corría a lavarme las manos. Siempre. Como si necesitara librarme de algo. Ella me dijo un poco a modo de broma, que en realidad no lavaba mis manos sino que al hacerlo estaba lavando mis pecados.
A mi me causaba gracia toda esa historia, y no veía nada raro en mi reacción. Porque después de tomar el preservativo usado con las manos, no me siento bien hasta que no las enjuago bien con agua y mucho jabón. Esta obsesión por la limpieza creo que la tengo desde siempre.
Pero ultimamente se ha sumado otro dato curioso a mi vida sexual. Aunque no tengo problemas durante el acto, de hecho creo que me estoy desenvolviendo mejor que nunca, creo que estoy en una edad optima que guarda un perfecto equilibrio entre testosterona y experiencia acumulada.
El problema viene como siempre... después de acabar.
Automaticamente siento un tambor dentro de mi pecho, y parece que el corazón se me va a salir por la boca. Miro el techo y todo me da vueltas como si estuviese completamente borracho. Y eso no es todo... ojalá lo fuese, además siento un intenso calor en todo el cuerpo, como un incendio por dentro que quiere salir, y me falta el aire, se me complica respirar.
Realmente la paso muy mal y hasta siento que me voy a morir. Creo que los sintomas son parecidos a los que tuve aquella vez que le gane a la muerte... pero esa es otra historia.
El caso es que hace ya un tiempo que sufro este cuadro cada vez que acabo. Y es por eso que ya no me dan tantas ganas de hacerlo, por temor a lo que viene después.
Era viernes y yo estaba en casa tocando un standar de jazz cuando llegó ella. Ibamos a salir pero ya se había hecho un poco tarde, asi que alquilamos una peli, pedimos empanadas y tomamos vino tinto de mi bodega personal.
Antes de que termine la pelicula ya estabamos enrredados en una lucha fálica que duró más de una hora.
Cuando terminamos sucedió lo que tenía que suceder. Los síntomas. En cuanto pude me levanté de la cama y a pesar de mi mareo pude llegar tanteando hasta el baño. Me saqué el condón y lo tiré al cesto. Encendí la luz y ví mi propia imágen reflejada en el espejo del botiquín. Mi cara estaba endemoniada. Las venas del cuello llenas de sangre. Parecía un depredador voráz que acaba de despedazar a su presa envuelto en una cruel embestida.
Entonces abrí el grifo y llené mis manos de jabón. Ella yacía en mi lecho, cuando la escuche murmurar acerca de mi manía de las manos. No le contesté.
Salí del baño y me recosté. Paulatinamente se me fueron las palpitaciones y en vez de calor sentí un poco de frío. Me tapé y me dí cuenta que mi cuadro fatal desaparece momentos despues de lavar mis manos.
"Muy bien Federico, ahora quiero que pienses que es realmente lo que estás lavando cuando lavás tus manos" me preguntó Enzo, mi analista.
Fred
|
Tiempo atrás ella me había hecho notar algo molesta, que cada vez que teniamos sexo, justo después de acabar, me levantaba de prisa y corría a lavarme las manos. Siempre. Como si necesitara librarme de algo. Ella me dijo un poco a modo de broma, que en realidad no lavaba mis manos sino que al hacerlo estaba lavando mis pecados.
A mi me causaba gracia toda esa historia, y no veía nada raro en mi reacción. Porque después de tomar el preservativo usado con las manos, no me siento bien hasta que no las enjuago bien con agua y mucho jabón. Esta obsesión por la limpieza creo que la tengo desde siempre.
Pero ultimamente se ha sumado otro dato curioso a mi vida sexual. Aunque no tengo problemas durante el acto, de hecho creo que me estoy desenvolviendo mejor que nunca, creo que estoy en una edad optima que guarda un perfecto equilibrio entre testosterona y experiencia acumulada.
El problema viene como siempre... después de acabar.
Automaticamente siento un tambor dentro de mi pecho, y parece que el corazón se me va a salir por la boca. Miro el techo y todo me da vueltas como si estuviese completamente borracho. Y eso no es todo... ojalá lo fuese, además siento un intenso calor en todo el cuerpo, como un incendio por dentro que quiere salir, y me falta el aire, se me complica respirar.
Realmente la paso muy mal y hasta siento que me voy a morir. Creo que los sintomas son parecidos a los que tuve aquella vez que le gane a la muerte... pero esa es otra historia.
El caso es que hace ya un tiempo que sufro este cuadro cada vez que acabo. Y es por eso que ya no me dan tantas ganas de hacerlo, por temor a lo que viene después.
Era viernes y yo estaba en casa tocando un standar de jazz cuando llegó ella. Ibamos a salir pero ya se había hecho un poco tarde, asi que alquilamos una peli, pedimos empanadas y tomamos vino tinto de mi bodega personal.
Antes de que termine la pelicula ya estabamos enrredados en una lucha fálica que duró más de una hora.
Cuando terminamos sucedió lo que tenía que suceder. Los síntomas. En cuanto pude me levanté de la cama y a pesar de mi mareo pude llegar tanteando hasta el baño. Me saqué el condón y lo tiré al cesto. Encendí la luz y ví mi propia imágen reflejada en el espejo del botiquín. Mi cara estaba endemoniada. Las venas del cuello llenas de sangre. Parecía un depredador voráz que acaba de despedazar a su presa envuelto en una cruel embestida.
Entonces abrí el grifo y llené mis manos de jabón. Ella yacía en mi lecho, cuando la escuche murmurar acerca de mi manía de las manos. No le contesté.
Salí del baño y me recosté. Paulatinamente se me fueron las palpitaciones y en vez de calor sentí un poco de frío. Me tapé y me dí cuenta que mi cuadro fatal desaparece momentos despues de lavar mis manos.
"Muy bien Federico, ahora quiero que pienses que es realmente lo que estás lavando cuando lavás tus manos" me preguntó Enzo, mi analista.
Fred
Publicado por: Fred / 13:10
Sugerencias del Chef
Mi pasado me condena